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La mirada de l’alquimista / La mirada del alquimista
Obra per a titelles i actors / Obra para títeres y actores

Author: Rodolf Sirera
Language: Catalan
ISBN: 84-95683-22-9
Price: 4,00 €
File size: (Alquimi.pdf) 537 Kb.
Available in: Italian

(12 mujeres y 32 hombres, algunos de ellos son títeres y otros se pueden doblar).
Ambientada en las postrimerías del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX. Historia gótica que a lo largo de un inquietante viaje iniciático, reelabora uno de los mitos más antiguos y sugerentes de la literatura, el del doble.
Excerpt

La mirada del alquimista

MESMER  Míreme a los ojos, Marie... (Comienza la sesión de hipnosis). A partir de este momento no escuchará otra voz que la mía. Sólo pensará lo que yo quiera que piense. Se siente bien... Tranquila... Relajada... ¿Oye mi voz, Marie? Dígame si me oye. (Marie, cuyo cuerpo se ha puesto rígido, afirma con la cabeza). Ahora, Marie, quiero que se eche, que deje que su cuerpo caiga hacia atrás... (Marie se inclina hacia atrás, queda acostada en el canapé). Se siente bien, tranquila... Nota que su cuerpo es muy ligero, no pesa. Podría, incluso, flotar en el aire si se lo propusiera...

 

(El cuerpo de Marie comienza de repente a levitar. El público contiene un «¡Oh!» admirativo. Pero algo no va bien: vemos a Mesmer desconcertado).

 

Marie, ¿me oye?

 

(Con un movimiento brusco, que sorprende a todos, el cuerpo de Marie hace un movimiento de rotación y, sin dejar de levitar, se levanta sobre sus pies hasta quedar en posición frontal con relación a los espectadores. Mesmer comienza a alarmarse de verdad).

 

¿Qué hace, Marie? ¿Qué quiere?

 

(Con un gesto ampuloso, Marie alza el brazo, señala a Franz. Todos los presentes retroceden, lo dejan solo frente a la mujer. Entonces Marie habla. Lo hace con una voz distinta a la suya).

 

MARIE  (Suplicante). Franz... Franz von Rätsel... Te hablo a ti... ¿Me oyes?

 

(Los demás lo miran, comentan en voz baja. Franz da unos pasos en dirección a la mujer. Se esfuerza por mostrarse impasible, pero se le nota en tensión. Le ha parecido reconocer la voz).

 

FRANZ  Soy Franz. Y, tú, ¿quién eres?

MARIE  Lo sabes muy bien. Tu tía Gertrud...

FRANZ  (A quienes le rodean, como quien sigue una broma pero, en el fondo, impresionado). Imposible. Mi tía Gertrud vive en Klagenfurt, hace años que no la veo. Es un truco del doctor Mesmer, para llamar la atención...

MESMER  (A Franz, justificándose). Le juro que no comprendo... Nunca había ocurrido algo así...

FRANZ  No se esfuerce, doctor... (A Marie). Si de verdad eres mi tía Gertrud, podrás decirme el nombre del marido de mi institutriz, y de dónde era...

MARIE  (Sin vacilar). Ferdinand Wronski, era polaco, nació en Wolstzyn, sirvió algunos años en el ejército imperial. Él te enseñó a montar a caballo, y cabalgando a su lado tuviste un accidente, a los once años. Te rompiste tres costillas y te quedó una cicatriz en forma de punta de flecha en el omóplato izquierdo.

 

(Franz se queda atónito, incapaz de reaccionar. Todos los presentes comprenden que lo que acaba de decir Marie es cierto. Gran conmoción).

 

FRANZ  (Esforzándose por controlarse). ¿Qué quieres de mí?

MARIE  ¡Ayuda a tu prima Angélica! Se halla en grave peligro... (Habla cada vez con más dificultad, como si le costara respirar). Mañana mismo yo habré muerto, y se quedará sola... Sin nadie que la defienda... ¡Sola con ese monstruo! Tienes que impedirlo... Ven por ella...

FRANZ  ¿Ir? Pero... ¿adónde?

MARIE  (Entre estertores). A Budapest. Él nos ha traído aquí, a la fuerza... Ven, date prisa... Antes de que sea demasiado tarde.

FRANZ  Pero... ¿quién es «él»? ¿Quién es ese hombre que les obliga...?

MARIE  (Aullando). ¡No es un hombre! ¡Es un monstruo! ¡El demonio!

FRANZ  (Insistiendo). Pero... ¿quién es? ¿Cómo se llama?

MARIE  (Presa del pánico). ¡Me ha oído! Entra en la habitación... Viene hacia mí... ¡Quiere comprobar si estoy muerta! ¡Me cierra los ojos! (Un profundo jadeo, que se interrumpe, de repente. La voz se ha vuelto ronca, casi inaudible). ¡Dios mío! Todo está tan oscuro... Tengo miedo... Señor... ten... piedad... de mí...

 

(Una ráfaga de viento abre las ventanas, apaga las velas, hace agitarse las cortinas. Un escalofrío sacude a todos los asistentes, se oye algún grito. El doctor Cordelius se encara con Mesmer).

 

CORDELIUS  ¡Doctor Mesmer! ¡Le exijo que concluya el experimento!

MESMER  ¡Ha escapado de mi control! No sé cómo ha podido ocurrir...

 

(El cuerpo de Marie cae lentamente, desmadejado, sin peso, sobre el canapé. El doctor Cordelius se acerca a ella, trata de reanimarla).

 

CORDELIUS  Marie... Marie... Soy yo... El doctor Cordelius...

 

(Pero Marie no reacciona. El doctor Cordelius le busca el pulso. Pausa. Expectación. Finalmente, Cordelius alza la cabeza. Mira a Mesmer, desolado).

 

Ha muerto.

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