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Páginas arrancadas del diario de P.

Author: Ignacio del Moral
Language: Spanish
ISBN: 84-95683-05-9
Price: 2,00 €
File size: (PAGINAS.pdf) 434 Kb.

(2 mujeres y 2 hombres).
Expresa, en clave de humor y sin desesperanza, el problema de la soledad radical del hombre, la inevitable frustación de los afectos, la realidad diaria como verdadera cárcel humana y el sentido contradictorio de nuestra historia personal.
La obra se caracteriza por la sencillez cautivadora de las situaciones dramáticas que desarrolla, la variedad estilística y narrativa, y un fragmentarismo estructural nada disgregador.
Excerpt

Untitled

(P. lee el prospecto de una medicina.

Termina de leer y mira a su alrededor, buscando algo.

No parece encontrarlo: levanta los cojines del sofá, mira bajo los periódicos... Al fin encuentra el teléfono inalámbrico. 

Marca un número.

Al poco rato:)

 

P.  Hola, por favor, ¿me podría dar el teléfono de los Laboratorios Multifarma? Sí.

 

(Busca un bolígrafo, sin soltar el teléfono.

Finalmente lo encuentra, y, apuntando en el mismo prospecto:)

 

Sí, dígame... seis uno dos... ajá... siete cero. Gracias.

 

(Cuelga y llama de nuevo.

Tras una breve espera, durante la cual vuelve a leer el prospecto).

 

Hola, buenos días. Verá, querría hablar con algún departamento de información acerca de una medicina... Vale, espero... (Pausa). Hola, buenos días. Mire, es que quería ver si me pueden aclarara una cosa que no entiendo... del prospecto de una medicina. Es que la farmacia me queda un poco lejos y... «Artrobén»... Gracias... (Pausa). Hola, buenos días. Mire, es que estaba leyendo el prospecto de una medicina que fabrican ustedes... «Artrobén»... ah, sí... Vale, espero... (Pausa). ¿Hola? Sí, verá es que estoy leyendo el prospecto de una medicina y hay una cosa que no termino de entender... «Artrobén». Sí, para los dolores artríticos... no, no, el médico no me ha dicho nada... no, no me la ha recetado. No, tampoco. Es que no la estoy tomando, yo estoy perfectamente, sólo que... no, no la voy a tomar. Qué va, no la he comprado. Me he encontrado el prospecto en el asiento del Metro, y como no tenía nada que leer, me he puesto a leerlo, y hay una cosa que me preocupa: dice que mientras se esté tomando este preparado hay que puede potenciar el efecto de la L-dopamina. Sí, abajo, donde pone «Incompatibilidades». Pues sí, me gusta leer los prospectos... ¿Qué tiene que ver? Leo los prospectos aunque no tenga que tomar la medicina... Pero bueno, ¿me va a decir usted ahora lo que tengo que leer? Pues porque si hay una cosa que no acabo de entender, lo natural es que se lo pregunte a alguien que... No, urgente no es; lo que pasa es que... Pero vamos a ver, el prospecto está para dar la información necesaria, ¿no? Bueno, pues este prospecto no dice exactamente...  Vamos a ver, dice que... ¿Oiga? ¿Oiga? Ah, hola, bueno, pues... ¿cómo? Perdone, señorita, debe haber habido un cruce; estaba hablando con un señor... Ah, bueno, encantado, Mari Luz, pues entonces se lo cuento a usted; no sé por qué no me han puesto con usted directamente desde el principio... no, no es una reclamación; es sólo una aclaración acerca del prospecto de una medicina... «Artrobén». Sí, entre las indicaciones vienen los dolores artríticos... no, a mí no me la han recetado... no, tampoco, ni a ningún pariente, ni vecino... no, sólo que me he encontrado el prospecto en el asiento de Metro, y como no tenía nada que leer... ¿y qué quiere que vea mirando por la ventanilla del Metro? Soy incapaz de ir sin leer. Me quedo mirando a la gente, y a casi nadie le gusta... claro, ¿lo ve? ¿A que no le gusta? Pues por eso, siempre llevo algún libro en el bolsillo, pero esta mañana me he cambiado de chaqueta y se me ha olvidado el libro... no he comprado periódico, porque creía que llevaba el libro. Por el peso, esas cosas absurdas, y es que había metido también un transistor que tenía que llevar a arreglar... no, no podía oír la radio, porque el transistor estaba estropeado. ¿No le he dicho que lo llevaba a arreglar? He estado leyendo el periódico del señor de al lado, pero era de deportes, y además, en seguida ha empezado a ser evidente que estaba molesto... Sí, inclinaba la hoja para que no pudiera leerlo... al final, casi tenía el periódico cerrado. Casi no podía leerlo ni él mismo... Muy mezquino, sí... Luego, se ha levantado y se ha ido. Sí, luego se ha sentado un estudiante, pero el libro que leía estaba en árabe... en árabe, sí... figúrese... Y cuando se ha levantado una señora mayor que estaba sentada al otro lado, he visto el prospecto en el asiento. Lo he cogido y e empezado a leer... Todo entero... Muy despacio, para que me durase más. Primero la introducción, que está muy bien escrita... ¿quién escribe los prospectos? Pues seguro que entre los técnicos tienen algún poeta... no, no se ría, seguro... siempre se nota diferencia entre el que hace las cosas rutinariamente y el que busca su realización personal... en cualquier género puede haber arte. Bueno, pues luego, las indicaciones, que bien, luego, efectos secundarios que no tiene según dicen, aunque luego advierte lo de las incompatibilidades. Y ahí está mucho más confuso... No, de verdad que no es una reclamación. Es que no entiendo por qué si puede interaccionar con la L-dopamina... aquí lo dice: ¿Tiene usted el prospecto a mano? Bueno, mírelo en el ordenador. ¿Lo tienen todo en el ordenador? Vale, espero, pero no me ponga con otra persona. «Artrobén». Cápsulas. ¿Lo tiene? Pues en «Incompatibilidades». Dice: «Puede producirse una interacción con la L-dopamina...» No, no sé nada de bioquímica, pero he leído muchos prospectos... no, no, ya le he dicho antes que no es ninguna reclamación. Sólo es una aclaración... Precisamente porque no tengo grandes conocimientos, necesito una aclaración... ¿y qué hubiera preferido usted? ¿Que me quedara mirando fijamente a alguna mujer sola, poniéndola nerviosa y figurándose que al apearse del vagón la iba a seguir con quién sabe qué intenciones? Usted misma me ha dicho que no le gusta que la miren. A lo mejor íbamos en el mismo vagón, y se ha ahorrado usted una experiencia desagradable. No, no creo ser tan feo, pero...  Bueno, déjelo. Mari Luz, ¿verdad? Pues bueno, Mari Luz, veo que lo mejor es comprar el periódico. No, no se preocupe; no es importante. No hace falta que me ponga con ningún bioquímico... de verdad, déjelo... ¿Oiga? No, no, es que estaba hablando con... sí, algún cruce... no importa... adiós.

 

(Cuelga y suspira. Luego, dobla cuidadosamente el prospecto en dos, en cuatro, en seis... y lo lanza al aire como una pelotilla. Luego lo busca, lo desdoble y marca el número que apuntó. Tras una espera:)

 

¿Laboratorios Multifarma? Sí, ¿me pone por favor con la señorita Mari Luz, de Reclamaciones? Gracias.

 

(Se hace el oscuro.

En el oscuro, aún oímos la voz de P.)

 

¿Oiga? ¿Señorita Mari Luz? Soy yo, el de antes. ¿Cómo está? No, no voy a empezar otra vez, sólo quería saber cómo está usted... me alegro. Yo estoy bien también... 

 

(Oscuro).

 

 

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