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¡Ay, Carmela!
Elegía de una guerra civil en dos actos y un epílogo

Author: José Sanchis Sinisterra
Language: Spanish
ISBN: 978-84-95683-68-7
Price: 2,00 €
File size: (AyCarmelaES.pdf) 1.621 Kb.

(1 female and 1 male character.)
Illustrated in colour and black and white.
Two actors trapped in the theatre of operations during the Spanish Civil War agree to perform an Artistic and Patriotic Show to celebrate a military victory.
Excerpt

¡Ay, Carmela!

CARMELA  (Regresando por segunda vez de la muerte al teatro en donde ocurre la acción, encuentra a PAULINO durmiendo y le da noticias del «más allá».)

 

(Como impulsado por un resorte, Paulino se incorpora y queda sentado, parpadeando. Carmela se sobresalta.)

 

Jesús, Paulino... Vaya manera de amanecer...

PAULINO  (Totalmente despierto.) Ah, eres tú...

CARMELA  Sí.

PAULINO  Has vuelto...

CARMELA  Ya ves.

PAULINO  He soñado que... (Se interrumpe.)

CARMELA  ¿Qué?

PAULINO  No, nada... Así que has vuelto...

CARMELA  Sí, he vuelto.

PAULINO  Menos mal.

CARMELA  Sólo que... (Se interrumpe.)

PAULINO  ¿Qué?

CARMELA  Me ha costado más.

PAULINO  ¿Qué quieres decir?

CARMELA  Eso: que me ha costado más.

PAULINO  ¿Por qué?

CARMELA  No sé... Era más difícil.

PAULINO  ¿Qué era más difícil?

CARMELA  Volver... Volver aquí.

PAULINO  ¿No te dejaban?

CARMELA  Allí nadie deja ni no deja.

PAULINO  ¿Entonces...?

CARMELA  Ay, no sé... Mira que eres preguntón... ¿Y tú qué has hecho?

PAULINO  ¿Yo? Nada... Esperarte... (Mira el escenario y la sala.) Es curioso...

CARMELA  ¿Qué?

PAULINO  Esto... Este sitio... Un teatro vacío.

CARMELA  ¿Por qué?

PAULINO  La de cosas que...

CARMELA  (Mira el escenario y la sala.) Sí, la de cosas...

 

(Quedan los dos mirando, en silencio.)

 

PAULINO  ¿Y tú dónde has estado?

CARMELA  ¿Cuándo?

PAULINO  Todo este rato... Desde que te has ido...

CARMELA  He estado... allí.

PAULINO  Sí, pero, ¿dónde?

CARMELA  No sé. Era... un cruce de vías.

PAULINO  ¿Un cruce?

CARMELA  Sí: de vías de tren. Se cruzaban dos vías de tren.

PAULINO  ¿Quieres decir... una estación?

CARMELA  No, no había estación. Sólo la caseta del guardaagujas, o algo así, en medio del des­campado.

PAULINO  Qué raro... Una caseta...

CARMELA  Sí, pero no estaba.

PAULINO  ¿Quién no estaba? ¿El guardaagujas?

CARMELA  Ni él, ni nadie. La gente iba llegan­do, se formaba la cola...

PAULINO  ¿La cola? ¿Os ponían en cola?

CARMELA  No nos ponía nadie. Nos íbamos po­niendo nosotros, al llegar...

PAULINO  La costumbre, claro... ¿Y había mu­cha gente?

CARMELA  Pues al principio, no; pero poco a po­co la iba habiendo...

PAULINO  ¿Y estaba el tipo aquél..., el sinver­güenza de la cabeza abierta?

CARMELA  Yo no lo vi. Como no fuera de los más borrosos...

PAULINO  ¿Borrosos? ¿Qué quieres decir? (Carmela no contesta.) ¿Quieres decir que os vais... que se van... como borrando?

CARMELA  Algo así... (Paulino, algo inquie­to, le toca la cara. Ella sonríe.) No, hombre... Esos deben de ser muertos antiguos, del principio de la guerra... o de antes. No te preocupes: yo aún... (Cambiando vivamente de tema.) ¿Sabes quién ha estado un rato en la cola?

PAULINO  No... ¿Quién?

CARMELA  No te lo puedes ni imaginar... ¡A que no lo adivinas!

PAULINO  ¿Cómo voy a adivinarlo? Con la de muertos que...

CARMELA  Es uno que hacía versos, muy famo­so él. Seguro que lo adivinas...

PAULINO  Ay, mujer, no sé...

CARMELA  Sí, hombre, que lo mataron nada más empezar la guerra, en Granada... Es muy fácil.

PAULINO  ¿García Lorca?

CARMELA  (Muy contenta.) ¡Sí!

PAULINO  ¿Federico García Lorca?

CARMELA  ¡Ese mismo!

PAULINO  ¡Caray! García Lorca... Muy famo­so... ¿Y ha estado allí, contigo?

CARMELA  Conmigo, sí, allí en la cola... Sólo un rato al principio. Pero...no te lo vas a creer... ¿Sa­bes lo que me ha hecho?

PAULINO  No. ¿Qué te ha hecho?

CARMELA  ¡Me ha escrito unos versos!

PAULINO  ¿A ti?

CARMELA  ¡Sí, a mí!

PAULINO  ¿Unos versos te ha escrito, a ti?

CARMELA  Así como suena. Míralos, aquí los lle­vo... (Saca un pedacito de papel.) Con un lápiz...

PAULINO  A ver, a ver... Qué importante: escri­birte unos versos... ¿Y son bonitos?

CARMELA  No sé: no los entiendo. Pero creo que sí...

PAULINO  (Tomando el papel.) Trae, yo te los ex­plicaré... (Lee.) «El sueño se... se...» Uf, vaya letra...

CARMELA  Sí, ¿verdad?

PAULINO  (Lee.)

«El sueño se... desvela por... los muros

de tu silencio blanco sin... sin hormigas...

pero tu boca... empuja las... auroras...

con... con... con pasos de agonía.»

CARMELA  Muy fino, ¿verdad?

PAULINO  (Perplejo, sin saber qué decir.) Sí, mu­cho... Claro, aquí él quiere decir... (Enmudece.)

CARMELA  Yo lo que más entiendo es lo de la agonía.

PAULINO  Sí, eso sí. Eso se entiende muy bien... En cambio, lo de las hormigas...

CARMELA  De todos modos, reconoce que es un detalle.

PAULINO  Y tanto que sí: menudo detalle... Y más, estando como está... (Vuelve a leer.) «De tu si­lencio blanco sin...» ¿Hormigas, dice aquí?

CARMELA  Sí: hormigas, hormigas...

PAULINO  Ya ves, qué cosa... «Silencio blanco sin hormigas...»

CARMELA  Y eso del sueño que se desvela, también tiene tela.

PAULINO  También, también... El sueño se des­vela por... Muy bonito, muy fino... (Le devuelve el papel.) Guárdalo bien, eh... No lo vayas a perder... ¿Y te los ha escrito allí mismo?

CARMELA  Allí mismo. Con un lápiz... Estaba en la cola, muy serio, algo borroso ya... Bien trajeado...; con agujeros, claro... Pero se le veía un señor...

PAULINO  Era un señor, sí... Y un poetazo. Yo me sé una poesía suya muy fuerte. Es aquella que empieza:

«Y yo me la llevé al río,

creyendo que era mozuela,

pero tenía marido...»

CARMELA  Sí, yo también la conozco... Del Romancero flamenco, ¿verdad?

PAULINO  No, flamenco, no: gitano. El Roman­cero gitano.

CARMELA  Eso. Muy bonita, sí... Pues allí estaba él, ya te digo, mirando el suelo, muy serio, y yo voy y le digo...

PAULINO  ¿Había hormigas?

CARMELA  ¿Dónde?

PAULINO  En el suelo, allí donde él miraba...

CARMELA  ¿Y yo qué sé? Para fijarme en eso es­taba yo...

PAULINO  Sí, claro... Lo decía por... Pero sigue, sigue...

CARMELA  Conque le digo: «Usted no es de por aquí, ¿verdad?»... Porque yo le notaba un no sé qué... Y él va y me contesta: «Pues usted tampoco, paisana». Y ahí nos tienes a los dos, hablando de Granada... Y resulta que conocía a la Carucas, una prima hermana de la hija del primer marido de mi abuela Mamanina, que había estado sirviendo en su casa...

PAULINO  Ya ves tú, qué pequeño es el mundo...

CARMELA  Eso mismo le dije yo, y él me contestó: «Muy pequeño, Carmela, muy pequeño... Pero ya crecerá».

PAULINO  ¿Eso te dijo?

CARMELA  Sí.

PAULINO  ¿Ya crecerá?

CARMELA  Sí.

PAULINO  Qué cosas... Ya crecerá...

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